Alumbra tus pasos
Ilumina el suelo cercano, revela mecanismos y te deja ver los peligros antes de que lleguen. No ataca.


UNA AVENTURA DE COPAL GAMES
Una pelota sobrenatural es tu arma y tu única luz.
Baja por las casas de Xibalbá y engaña a sus Señores.
En desarrollo para PC, Android e iOS · Prueba web con contraseña
Cada noche, un joven jugador escucha el golpe de una pelota bajo la cancha abandonada de su pueblo. Una madrugada responde: golpea una vez, y desde abajo alguien devuelve el golpe.
La piedra se agrieta y cae a una caverna donde no existe el amanecer. Allí encuentra una pelota negra atravesada por grietas luminosas; dentro palpita una luz viva. Una voz le dice: «Aquí todos pueden jugar. Lo difícil es salir de la cancha».
Los Señores de Xibalbá gobiernan a oscuras y quieren esa luz. No esperan vencerte limpiamente: esperan que aceptes sus reglas sin cuestionarlas. Para salir hay que entenderlas y romperlas.
Xibalbá: La Última Luz es ficción original inspirada en el Xibalbá del Popol Wuj, de tradición maya k'iche'. No reproduce el relato: el jugador, la pelota luminosa, los guardianes y el final son invención del juego.
La misma pelota sirve para atacar, alumbrar y resolver. Todo gira alrededor de una pregunta: ¿dónde necesitas la luz ahora? Junto a ti, sobre el enemigo o al otro lado de la sala.
Ilumina el suelo cercano, revela mecanismos y te deja ver los peligros antes de que lleguen. No ataca.
Viaja con la luz: rebota en los muros marcados, golpea por la espalda y enciende mecanismos lejanos. Mientras tanto, tú te quedas en penumbra.
Vuelve hacia ti en línea recta. Como en el juego de pelota, el saque solo alumbra: lo que cuenta es devolverla con la cadera en el momento justo.
Cada casa y cada guardián tienen una regla. Atacar de frente nunca funciona: ganas cuando entiendes la regla y la rompes con la sala y la pelota.
Morir no siempre es perder. Ante una Puerta de Camé, dejarte matar te despierta al otro lado como sombra: sin cuerpo y sin luz, pero jaguares y murciélagos no te ven ni te oyen.
Nunca es negro total ni hace daño por sí misma. Todo ataque se avisa en cualquier nivel de luz, y la pelota siempre vuelve cuando la llamas.
Las casas son las del Popol Wuj. Cada una obliga a usar la misma pelota de otra manera y la vigila un guardián con su propio engaño. Desde las gradas, una pareja de Señores observa si aceptas sus reglas.
Más abajo espera la cancha enterrada, donde Hun-Camé y Vucub-Camé presiden un partido que nadie gana con sus reglas.
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La prueba privada es la campaña completa en el navegador: la caída, los ríos, el refugio, las seis casas y la cancha enterrada. El acceso es privado, con usuario y contraseña.
La prueba es cerrada. Si Copal Games te dio usuario y contraseña, entra en «Jugar la prueba privada». Para pedir acceso, escribe a support@copal.games.
Un navegador actualizado en una computadora, con teclado y ratón o con mando. En teléfonos y tabletas hay controles táctiles, todavía en prueba. La primera carga descarga unos 16 MB.
Sí. El juego guarda en los puntos de descanso, dentro del navegador que uses. Si borras los datos del sitio o cambias de navegador, empiezas de nuevo.
El juego está en español y en inglés; el idioma se elige en Opciones. Este sitio está en cuatro idiomas.
Sí: asistencia de apuntado, ventana de golpe amplia, aviso del golpe de cadera, menos sacudida y destellos, alto contraste en la penumbra, texto grande, brillo ajustable y controles reasignables.
Del relato vienen las seis casas de prueba, el juego de pelota contra los Señores y sus nombres, la astucia como forma de vencer, las figuras de madera, el horno y el regreso tras la muerte. El jugador, la pelota luminosa, los guardianes, los personajes del refugio y el final son invención del juego. Los nombres y textos culturales son provisionales y los revisará una asesoría k'iche'.